viernes, 11 de noviembre de 2022

Módulo: La Llamada de Cthulhu


 Apenas se ven forasteros en Dunwich, y tras los horrores padecidos en el pueblo todas las señales que indicaban cómo llegar hasta él han desaparecido del camino.

-H.P. Lovecraft, El Horror de Dunwich

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Módulo: La Llamada de Cthulhu

Por las mañanas, la niebla emerge del mar desde los acantilados más allá de Kingsport. Blanca y plumosa, proviene de las profundidades al encuentro de sus hermanas las nubes, llena de sueños de praderas húmedas y cavernas de leviatanes. Y más tarde, en un verano de quietud, la lluvia cae sobre los empinados tejados de los poetas, las nubes dispersan pedacitos de esos sueños, de forma que los hombres no vivan sin rumores de antiguos y extranos secretos y maravillas que los planetas cuentan en la soledad de la noche. Cuando las grutas de los tritones resuenan con historias, y en ciudades de algas marinas las caracolas soplan melodías enloquecedoras que aprendieron de los Primigenios, los grandes bancos de niebla se alzan hacia el cielo cargados de sabiduría, y hay ojos en la orilla que miran al mar y solo ven una blancura mística, como si el borde del precipicio fuera el borde de toda la tierra, y las solemnes campanas de las balizas doblaran flotantes en un éter feérico.

-"La Extraña Casa en la Niebla", por H.P. Lovecraft.

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